''Erotofobia''

Miedo. Vivimos en una sociedad que siente miedo hacia todo lo relacionado con la sexualidad, el cuerpo desnudo y sus placeres. Esto se debe principalmente a una educación estricta que ha construido la idea o sentimiento de que el cuerpo y los órganos sexuales son algo vergonzoso; idea que nos aleja de nuestro origen animal y de nuestras fuerzas primarias.

Realmente, durante la infancia, los niños/as tienen una visión plana y objetiva del cuerpo. Sin embargo, con el paso de los años, la sociedad les inculca una división del cuerpo bajo la dicotomía “bueno/malo”. Esto genera una contradicción en su interior, a lo que se suma el tabú del sexo. Así, llegan a la pubertad sin saber muy bien qué hacer y llenos de complejos e inseguridades, recurriendo incluso a la pornografía como medio de “aprendizaje”.

Todo esto desemboca en una gran represión psicológica: baja autoestima, vergüenza, incluso culpabilidad por no cumplir con lo “moral” o “socialmente bien visto”. A muchas personas les inculcan la idea de que el sexo es indecente y repulsivo, por lo que hablar o mostrarlo libremente se considera aún más indecente y, por esa razón, transgredir esta norma les hace sentirse culpables. Además, para la mujer resulta más difícil superar esta barrera ya que históricamente la represión sexual se ha acentuado más en ellas. En algunas ocasiones, se les sigue imponiendo el valor de conservarse “puras”, llegando incluso a responsabilizarlas por tentar a estos placeres.

Por otro lado, vivimos en una sociedad que repele el contacto físico. El tacto es el sentido más desarrollado cuando nacemos, de hecho, en las primeras etapas de nuestro desarrollo el contacto es fundamental para crear relaciones interpersonales. A través de éste, se puede transmitir y recibir mensajes emocionales y afectivos. Con la edad el contacto físico disminuye debido a la comunicación oral y a los prejuicios sociales. Pero lo cierto es que el tacto, junto al gusto, son las formas de contacto más intensas y directas, que crean sensaciones entre el exterior y el interior del cuerpo que intervienen tanto en procesos conscientes como inconscientes.

En cuanto a las redes sociales, actualmente son una herramienta de censura hacia el desnudo por considerarlo algo de “naturaleza delicada” y sexualmente sugerente, especialmente cuando se hace referencia al cuerpo femenino. En cambio, la censura hacia la violencia visual y escrita (machismo, racismo, homofobia, etc.) es prácticamente nula. Esta contradicción también se refleja en algunas familias, que temen más la aparición del desnudo o de cualquier otro aspecto relacionado con la sexualidad en la televisión que la violencia e injusticias que se ven todos los días. Así mismo, hay padres y madres que no se han mostrado desnudos frente a sus hijos y los hijos crecen sintiendo vergüenza al pensar en tal situación o vergüenza al pensar que sus padres puedan tener relaciones sexuales.

En definitiva, si tratásemos todo lo relacionado con la sexualidad, el contacto físico o el desnudo con más respeto y naturalidad en nuestra sociedad, dejaría de ejercer un rol tan dañino, reduciendo los traumas y represiones psicológicas, los prejuicios sociales, la desinformación, etc.; pudiendo sentirnos libres explorando ese campo de sensaciones. La base fundamental es el respeto y la aceptación mutua, y esto comienza por conocerse,respetarse y aceptarse a uno mismo.

Y tú, ¿crees que eres erotofóbico?

Sara Aroca Costa